Todo Diarios
Economía

SAT endurece auditorías de inventarios: Las 'mermas no justificadas' ahora pagan IVA

Por Redacción Todo Diarios — 18/01/2026

La autoridad fiscal comienza a cruzar datos de compras y ventas para detectar discrepancias en almacén, tratándolas como enajenaciones presuntas.

Para el ejercicio fiscal 2026, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha puesto la lupa en una de las áreas más grises de la contabilidad empresarial: el control de inventarios. Bajo el nuevo criterio de fiscalización, las discrepancias negativas de inventario (faltantes) que no cuenten con un soporte documental robusto de destrucción o merma justificada, están siendo reclasificadas automáticamente como "enajenaciones presuntas".

Esto significa que si una empresa no puede explicar dónde están 100 unidades de producto que aparecen en sus compras pero no en sus ventas ni en su stock físico, el SAT asume que fueron vendidas "por fuera" y exige el pago inmediato del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto Sobre la Renta (ISR) correspondientes, más actualizaciones y recargos.

El fin del 'ajuste anual' contable

Históricamente, muchas compañías mexicanas realizaban un "ajuste de inventario" al cierre del año para cuadrar sus libros con la realidad física del almacén. Esta práctica ahora levanta banderas rojas en los algoritmos de riesgo del SAT. "El sistema de inventarios ya no puede ser una caja negra separada de la contabilidad fiscal", advierte una socia de auditoría de una firma "Big Four" en la Ciudad de México.

Trazabilidad obligatoria del Costo de lo Vendido

La exigencia va más allá de las cantidades; ahora se requiere una trazabilidad precisa para la deducción del costo de lo vendido. Los sistemas de control de inventario (WMS) deben estar sincronizados perfectamente con el catálogo de productos del SAT. Si la autoridad detecta que se está deduciendo el costo de productos que, según sus algoritmos de rotación promedio de la industria, deberían seguir en el almacén, se inician revisiones electrónicas profundas. Esto ha obligado a las empresas a implementar controles de inventario perpetuos y rigurosos, abandonando definitivamente los métodos de valuación estimados.