Según la Asociación Española de Pediatría, un 80% de los niños van a padecer algún episodio de otitis media aguda antes de los tres años de edad.
Las otitis se caracterizan por producir dolor intenso, fiebre y trastornos en la audición.
Los casos mal resueltos en los que el oído ha llegado a supurar, pueden comprometer la capacidad auditiva del niño de forma temporal y, en casos aislados irreversible, por lo que la visita al otorrinolaringólogo es preceptiva.
«Cuando el oído supura, probablemente es porque el tímpano se ha perforado.
En estos casos, las actividades acuáticas están contraindicadas hasta que la otitis esté completamente resuelta», explica el doctor Carlos de Paula, otorrinolaringólogo del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre.

Factores como la inmadurez de la Trompa de Eustaquio, las malformaciones craneofaciales, los procesos alérgicos y la patología, fundamentalmente obstructiva, a nivel de la rinofaringe (vegetaciones adenoideas) contribuyen a que la frecuencia de la otitis en niños (40% de niños en crecimiento) sea mayor que en adultos (1%).

Fiebre y dolor

«Podemos establecer dos tipos de otitis en invierno: las primeras serían las agudas y se caracterizan por un dolor punzante acompañado de fiebre y supuración ocasional; un segundo tipo son las otitis serosas o seromucosas, en las que los padres van a detectar pérdida auditiva, algún pinchazo ocasional con dolor y sensación por parte del niño de que el oído está ocupado o bloqueado», explica el doctor Carlos de Paula.

Comprobar el daño causado

Ante otitis que provocan dolor y fiebre hay que administrar a los niños antibiótico y antiinflamatorios vía oral.
Únicamente se emplean gotas óticas si el oído está supurando.
En estos casos, advierte el doctor De Paula, «con un oído que ha supurado el niño debe ser visto por su otorrino para comprobar que el tímpano ha cicatrizado yno existen secuelas desde el punto de vista auditivo, ya que una otitis mal tratada podría mermar de forma irreversible la capacidad auditiva».

Por otra parte, y si bien es cierto que los casos son poco frecuentes, las otitis de repetición pueden ocasionar situaciones más graves, como mastoiditis, abscesos subperiósticos o infecciones a nivel del sistema nervioso central como abscesos cerebrales o meningitis, por lo que, «ante casos de otitis de repetición hay que poner medidas para evitar complicaciones», asegura este experto.

Evitar la repetición tratando la causa

La mejor forma de prevenir las otitis es tratar la causa.
Por lo que, si los procesos se repiten, la visita al otorrino es obligatoria.
Cuando las otitis se dan de forma repetida hay que indagar sobre su causa.
En este sentido, insiste este doctor, «ante un niño con otitis de repetición hay que descartar las causas más habituales: problemas obstructivos (hipertrofia adenoidea) a nivel de la Trompa de Eustaquio, problemas alérgicos o inmadurez de la Trompa de Eustaquio».
«Una vez descartadas estas causas», prosigue, «la colocación de drenajes transtimpánicos nos asegura la integridad del oído medio hasta que éste madure, evitando complicaciones y consiguiendo un nivel de audición óptimo».

Los drenajes transtimpánicos son cánulas de silicona o titanio cuya finalidad es conseguir un oído medio permanentemente ventilado hasta que la Trompa de Eustaquio sea funcional.
«Actualmente», concluye el doctor De Paula, «está aprobado el uso de balones de dilatación de Trompa de Eustaquio en niños, con resultados en algunas series bastante prometedores y ausencia de complicaciones.
También el uso de técnicas de radiofrecuencia en rinitis hipertrófica con obstrucción de Trompa de Eustaquio».

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