La población libia contiene la respiración y el país espera en medio de una tensa calma la decisión del mariscal Jalifa Hafter, que el lunes abandonó Moscú sin aclarar si aceptará el alto el fuego propuesto por Rusia y Turquía tras más de diez meses de combates que han segado la vida de más de 1.500 personas y obligado a desplazarse a más de 100.000.

El alto el fuego sí fue aceptado por el líder del Gobierno de Acuerdo Nacional sostenido por la ONU en Trípoli (GNA), que igualmente viajó el lunes a la capital rusa para entrevistarse con el presidente Vladimir Putin, principal mediador en un conflicto que se recrudeció el pasado abril tras la decisión de Hafter, hombre fuerte de Libia, de emprender el asedio a la capital.

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