2Las inversionistas de Silicon Valley están usando una página del manual de estrategia de la “mafia de PayPal”. 

Por Emma Hinchliffe

En los últimos cinco años desde que cinco exalumnas de Twitter y una ejecutiva actual se juntaron para invertir en startups como #Angels, con frecuencia han escuchado la siguiente frase: “la mafia de PayPal”.

El apodo popularizado por Fortune en 2007 se refiere al grupo de peces gordos de Silicon Valley de aquel año —Peter Thiel, Elon Musk, Reid Hoffman y otros— que salieron de la plataforma de pagos y usaron el dinero que recibieron de eBay por la adquisición para dar forma a la siguiente generación de startups de Silicon Valley.

Las #Angels se ríen de la comparación, pero no están totalmente en desacuerdo.
“Somos la nueva mafia de Twitter”, dice la cofundadora de #Angels, Jana Messerschmidt, socia de Lightspeed y exvicepresidenta de desarrollo de negocios globales y asociaciones en Twitter.

Hoy, la analogía es más adecuada que nunca para un número creciente de grupos.
A medida que las compañías que la “mafia de PayPal” ayudó a construir, incluyendo Facebook y Lyft, hacen la transición hacia su era posterior a la salida a bolsa, más mujeres de Silicon Valley están recibiendo dinero de más inversionistas.

Y muchas siguen la estrategia de #Angels: “Junto, el capital es mucho más poderoso que el de una sola mujer”.

A finales del año pasado a las #Angels se les unió F7, un grupo de siete ex y actuales empleadas de Facebook, y otro más que todavía es incipiente y que está integrado por 10 mujeres que trabajaban en Uber y han entrado al emprendimiento en firmas diferentes, compartiendo tratos y oportunidades en toda su red.

Juntos, estos tres grupos podrían dar forma a la siguiente generación de Silicon Valley.

A estas inversionistas les encantaría encontrar al próximo Facebook, pero están más motivadas por la misión que sus predecesores de hace una década.
Considerando su composición, todas están en sintonía con la dinámica de género de Silicon Valley, incluso si no respaldan exclusivamente a mujeres.

El año pasado, los equipos de EE.UU.
fundados solo por mujeres recibieron únicamente 2.2% de los fondos de capital de riesgo.
En total, las mujeres fundadoras recibieron US$10 mil 
millones menos que la empresa de cigarros electrónicos Juul sola.

Algunas de estas inversionistas también están involucradas en All Raise y organizaciones que buscan que más mujeres reciban financiamiento y apoyo de asociaciones de capital de riesgo, pero estos grupos quieren realizar las inversiones por sí mismos.

“Necesitamos más voces femeninas que den forma a la innovación, y las necesitamos de fundadoras y financiadoras”, cuenta Kelly Graziadei, exdirectora de asociaciones de medios para Facebook y socia fundadora de F7.

Desde marzo, F7, el único de estos grupos que ha creado un fondo formalmente, ha realizado ocho inversiones con una cantidad modesta que promedia los US$50,000 (las fundadoras están invirtiendo su capital personal y todavía no han buscado dinero de fuera para incrementar esa cantidad).

Casi la mitad de esas inversiones han sido para compañías fundadas por mujeres.

Desde 2015, #Angels ha apoyado a más de 120 startups, desde Carrot (fertilidad) hasta Bird (scooters eléctricos), y dice que comienza a ver resultados de largo plazo.

La red de Uber, que incluye a inversionistas en Kleiner Perkins, Sequoia, Redpoint y GV, recién comienza a buscar acuerdos con ellas, —sobre todo a través de un chat grupal muy activo en WhatsApp—, pero sus inversionistas están interesadas en la salud femenina y, claro, en los vehículos autónomos.

Hay una razón por la que estos grupos están tomando forma entre excolegas.
Las inversionistas de las tres redes mencionan la confianza desarrollada durante su época juntas en las trincheras, y un nivel de confianza para hablar de dinero que se genera al trabajar en un contexto de negocios integral.

“La red de personas que ha pasado crea lazos para toda la vida”, añade Frédérique Dame, una exgerente de producto e ingeniería en Uber quien es ahora socia en GV.
“Todas hablamos el mismo idioma”, asegura.

“Necesitamos más voces femeninas que den forma a la innovación”–Kelly Graziadei —Exdirectora de asociaciones de medios para Facebook.

A diferencia de la mafia de PayPal, que básicamente trabajó por su cuenta o en dúos o tríos, estas mujeres se mantienen juntas. 

En un panorama de riesgo donde las mujeres representan sólo 11% de quienes toman las decisiones del capital de riesgo, en tanto, los hombres poseen 91% del capital de las startups —el dinero que a menudo se convierte en inversiones ángel—, la solidaridad tiene sus ventajas.

“Es muy reconfortante y solidario trabajar con otras seis mujeres que aportan tanta experiencia.
Lo hace menos atemorizante”, considera Yvette Lui de F7, quien era directora de ventas y asociaciones globales en Facebook y había realizado un poco de inversiones “ángel” antes de F7.

Como afirma Robyn Reiss, también de F7, “la inversión ‘ángel’ no es competitiva.
No hay razón para no compartir”.

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Las mujeres de #Angels se sienten halagadas y alentadas por otras que siguen ya sus pasos de cerca.

La fundación de su colectivo de inversión formalizó una práctica de mucho tiempo: inversionistas ángel que colaboran a través de sus redes, pero “casi exclusivamente entre hombres”, concluye April Underwood, de #Angels y exdirectora de producto en Twitter.

Pero en un mercado con más mujeres, operando mayor liquidez gracias a la gran cantidad de ofertas iniciales en bolsa, ¿será posible formar más grupos de estos?

Estas inversionistas apreciarían un cambio así.
“Con suerte, estamos en las primeras etapas de una tendencia”, sólo hay que querer apostar por ella.

LA NUEVA MAFIA, PERO DE MUJERS

F7: Seis exempleadas de Facebook y una ejecutiva actual juntaron su dinero en un fondo el año pasado.
Con una inversión promedio de US$50,000, éste ha respaldado ocho startups, incluyendo la de coworking Codi, la plataforma de trabajo de ventas tecnológicas, Flockjay, y la plataforma de financiamiento sin fines de lucro NPX.

#Angels: Las cinco exalumnas de Twitter (y una ejecutiva actual) han respaldado por separado a 120 startups desde 2015.
Sus inversiones incluyen a la startup de fertilidad Carrot, la marca de comercio electrónico Brandless; la empresa de scooters eléctricos, Bird, y el servicio de colaboración Airtable.

Uber: Diez exalumnas entraron en empresas de capital de riesgo como GV, Leiner Perkins y Sequoia.
Las socias realizan acuerdos en su red en temas como salud y vehículos autónomos.

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Fuente: Fortune >> lea el artículo original