Manifestantes kurdos lanzan piedras contra vehículos de una patrulla militar ruso-turca en el noreste de Siria, el 8 de noviembre de 2019

Un grupo de kurdos lanzó este viernes piedras contra los blindados de una patrulla ruso-turca, que atropellaron y mataron a su paso a uno de estos manifestantes opuestos a la presencia militar de Turquía en el noreste de Siria.

Un pequeño grupo de kurdos se reunió cerca de la localidad de Maabda, no lejos de la frontera con Turquía, y lanzó piedras y zapatos contra el convoy, informaron corresponsales de la AFP en el lugar.

Uno de los vehículos militares atropelló a un joven, que fue trasladado a un hospital de la ciudad vecina de Derek.
'Murió de una hemorragia interna', indicó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

AFP / Delil SOULEIMAN Manifestantes kurdos arrojan piedras a un vehículo militar turco el 8 de noviembre de 2019, cerca de la ciudad de Maabda, en el noreste de Siria

Turquía lanzó el 9 de octubre una ofensiva en el norte de Siria para alejar de su frontera a la milicia kurda de las Unidades de Protección Popular (YPG).

La operación fue suspendida tras un acuerdo negociado por Ankara, primero con Washington, y después con Moscú el 22 de octubre, aunque continúa habiendo combates esporádicos.

En virtud del acuerdo con Moscú, las fuerzas kurdas abandonaron sus posiciones en la frontera y el ejército turco y el ruso comenzaron a patrullar conjuntamente.

Los habitantes kurdos se oponen a la presencia militar turca en el noreste de Siria.

AFP / Delil SOULEIMAN Un vehículo militar ruso con restos de objetos y líquido arrojados por manifestantes kurdos durante una patrulla conjunta turco-rusa, cerca de la ciudad de Maabda, en el noreste de Siria, el 8 de noviembre de 2019

La ofensiva mató a decenas de civiles y provocó decenas de miles de desplazados.
Con esta operación, Turquía tomó el control en su frontera de una franja de territorio de 120 km de largo y de unos 30 de ancho, desde las ciudades de Tal Abyad hasta Ras al Aín.

A largo plazo, Ankara desea establecer una 'zona de seguridad' en el norte sirio, con el objetivo de instalar ahí a dos millones de sirios refugiados en Turquía.

La intervención de Moscú, aliado del régimen sirio, fue decisiva para mantener el alto el fuego.
Este tuvo lugar tras un acercamiento inédito entre las fuerzas kurdas y el régimen, que desplegó su ejército en regiones del norte sirio que no controlaba desde hacía años.

Desde 2011, la guerra en Siria ha provocado más de 370.000 muertos y millones de desplazados.

Fuente: AFP >> lea el artículo original