En plena transición y ante el advenimiento de una inevitable reestructuración de la deuda argentina, elMonetario Internacional'>Fondo Monetario Internacional dio ayer nuevas señales de cara a la renegociación del caído acuerdo stand-by por US$57.000 millones con el presidente electo, Alberto Fernández, y su equipo económico.
Lo hizo su vocero, Gerry Rice, quien aseguró que el organismo está dispuesto a iniciar conversaciones con el próximo Gobierno incluso antes de que asuma: 'Estamos listos para cuando sea conveniente hacerlo'.
De hecho, hoy mismo Guillermo Nielsen, uno de los posibles integrantes del nuevoGabinete, y Alejandro Werner, director para el hemisferio occidental delFMI, mantendrán un encuentro informal en Miami, donde coincidirán en una conferencia académica.

Rice habló en la conferencia bimensual del Fondo e insistió en que colaborarán con el próximo Gobierno para 'allanar el camino para un crecimiento inclusivo y sostenible', tal como había dicho la directora gerente de organismo, Kristalina Georgieva, cuando felicitó a Fernández víaTwitter por su triunfo electoral.
'Estamos dispuestos a trabajar con el presidente electo y su equipo cuando les parezca, durante el período de transición.
No tengo fecha de misión planificada en este momento', agregó.

Además, el vocero buscó generar una imagen flexible del organismo y dijo que en la negociación a iniciar no habrá 'condiciones previas'.
Una consideración que choca con la advertencia lanzada la semana pasada por Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos (la potencia que maneja los hilos del Fondo) cuando planteó que 'si Argentina solicita cambios (en el acuerdo), como cualquier otro país, elFMI considerará su solicitud como parte de su plan económico'.

En ese marco se producirá un breve encuentro hoy entre Nielsen, uno de los posibles negociadores de Fernández (ver aparte), y Werner en la Universidad de Miami.
Allí, tendrán un primer intercambio como antesala de las primeras reuniones formales.

La intención del Fondo es primerear a los acreedores privados con base enWall Street, con los que el futuro Gobierno también deberá renegociar una deuda que todos coinciden en que es impagable: durante su mandato vencerán más de US$150.000 millones.
El organismo con sede en Washington pretende una reestructuración con quita de entre el 20% y el 40% con los bonistas, mientras que estos últimos buscan que elFMI cargue con el costo de reanudar la cadena de pagos, ya que consideran que haber dado el multimillonario stand by a un país al borde del default, sólo por el apoyo del Gobierno de Donald Trump a Mauricio Macri, lo convierte en corresponsable de la crisis actual.
En definitiva, una disputa por ver quién sale mejor parado.

Cómo manejar esas complejidades en un delicado equilibrio es uno de los debates en el equipo económico de Fernández.
Por eso, el mandatario electo planteó ayer, en una entrevista con el expresidente de Ecuador, Rafael Correa, que será 'una negociación difícil'.
Y resaltó: 'No podemos pagar en las condiciones en la que está la economía argentina.
Por eso, tenemos que volver a producir, a exportar y a generar los dólares para hacer frente a las obligaciones'.
'Confío en que la comunidad internacional nos va a acompañar', completó.

En ese sentido, elBID le dio ayer una primera buena señal.
Aunque aún no hubo mayores precisiones, su titular, Luis Alberto Moreno, se comprometió a cumplir con los desembolsos pendientes por US$6.000 millones y readecuar su cartera de operaciones, es decir, el destino de esos recursos, a las prioridades del nuevo Gobierno.

Fuente: BAE Negocios >> lea el artículo original