Ciencia ciudadana. Lo primero que se viene a la cabeza cuando se escucha este concepto es algo así como contar insectos o aves durante un paseo. Pero en el Congreso Internacional de Astronáutica que se realiza en Washington (Estados Unidos), jóvenes científicos presentaron ejemplos del uso que se hace de la ciencia ciudadana en un campo muy complejo: la observación de la Tierra.

En el plenario 'próxima generación', realizado el jueves (24.10.2019), cinco investigadores emergentes dieron a conocer proyectos que incluían imágenes satelitales y aportes de personas comunes y corrientes.  El encuentro, titulado 'Aprovechamiento de la ciencia ciudadana en el futuro de la observación de la Tierra”, fue uno de los siete paneles de discusión, 33 conferencias magistrales y más de 1.900 presentaciones realizadas por investigadores y representantes corporativos en el congreso.

Éste es organizado por la Federación Internacional de Astronáutica, que fue creada en 1951 para 'establecer un diálogo entre científicos de todo el mundo y para sentar las bases que permitan la cooperación espacial internacional”. El congreso es el corazón de ese diálogo entre el mundo de la ciencia y una amplia gama de distintos campos.

Observar glaciares y ayudar a la ciencia hoy es posible.

Observar glaciares y ayudar a la ciencia hoy es posible.

Ayudar a la NASA

'La ciencia ciudadana es una buena manera de empoderar a las comunidades locales”, dijo a DW Caroline Juang, estudiante de doctorado en la Universidad de Columbia. En el plenario del jueves, Juang presentó el 'Informe Avalancha”, un proyecto que creó y administró  para la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA). En él, personas de todos los rincones del planeta pueden informar de deslizamientos de tierra que ocurran cerca de ellos o que hayan leído en la prensa.

Usando la aplicación para celulares del proyecto, los científicos ciudadanos comparten dónde ocurrió exactamente el aluvión, qué lo provocó, si sucedió o no cerca de un camino, qué tan grave es el daño que causó, etcétera. Con ese simple esfuerzo, pueden añadir más información que la que entrega una imagen satelital. Un investigador, como Juang, valida la información enviada por los ciudadanos. Estos datos se agregan a un mapa global de deslizamientos que la NASA ha recopilado durante 12 años. El objetivo: poder algún día predecirlos y salvar vidas. Y va bien.

'En los 13 meses de vida que lleva este programa, hemos recibido más de 100 reportes que hemos ingresado a nuestro sistema”, dice la científica, de 24 años, a la audiencia. 'Esto ha mejorado los modelos predictivos de la NASA', sostiene.

Fotos turísticas e imágenes satelitales

En todo el mundo, los científicos ciudadanos juegan un papel central en el seguimiento de la contracción de los glaciares causada por el calentamiento global. Los turistas que viajan a los glaciares pueden subir fotos de los gigantes congelados a la aplicación IceKing. Luego, los especialistas analizan estas imágenes en alta resolución y las incorporan a sus investigaciones.

'Los científicos tienen encuestas para recopilar información sobre el derretimiento de los glaciares”, dijo a los presentes en el panel de discusión la fundadora de IceKing, Fabiana Milza. Pero ir a los glaciares y examinarlos en terreno es un esfuerzo oneroso y los satélites no los muestran desde cerca. Ahí es donde entran los turistas en acción.

Estudiantes tailandeses trabajan en un proyecto para identificar larvas de mosquitos.

Estudiantes tailandeses trabajan en un proyecto para identificar larvas de mosquitos.

'Diez millones de personas visitan glaciares todos los años”, dice Milza entusiasmada. Aquellos que han descargado la aplicación pueden poner en qué región del mundo se encuentran, seleccionar el glaciar que piensan visitar y recibirán información sobre él. Una vez que están de vuelta en un lugar con una buena conexión a internet, pueden subir sus propias imágenes a la aplicación.

'Hay espacio para todos”

La ciencia ciudadana no solo ayuda con los esfuerzos de observación en el planeta. También funciona al revés: ser ciudadano científico influye en aquellos que se involucran con este esfuerzo. Juang dice que es una buena puerta de entrada para que la gente se interese en campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Después de todo, aquellos a los que pica el bichito de la investigación pueden luego compartir su entusiasmo con otros.

Kristin Wegner fue una de las moderadoras del panel del jueves. Ella es gerente del Programa Global de Aprendizaje y Observaciones para Beneficiar al Medio Ambiente (GLOBE, en inglés), donde dirige un proyecto que cuenta con científicos ciudadanos que ayudan a combatir el virus del zika al recolectar e identificar larvas de mosquitos. 'Hay espacio para que todos contribuyan en la ciencia ciudadana”, dice Wegner. 'Es una buena oportunidad para compartir los beneficios de la práctica científica”.

(jov)

  • Ajolote albino.

    Pies, patas y garras: obras maestras del diseño evolutivo

    ¿Perdiste un miembro? No hay ningún problema. Ya crecerá otro.

    Los ajolotes son anfibios endémicos del valle de México. Es una de las especies de salamandras más inusuales y únicas del mundo. No sufren metamorfosis cuando alcanzan la edad adulta, como la mayoría de los insectos o anfibios (orugas y renacuajos, por ejemplo). Tienen una capacidad única para poder regenerar sus órganos y extremidades perdidas.

  • La pata de una rata nebulosa gigante junto a la de una rata nebulosa pigmea.

    Pies, patas y garras: obras maestras del diseño evolutivo

    Patas en miniatura

    La pata de una rata nebulosa gigante junto a la de una rata nebulosa pigmea. Ambos animales viven en el sudeste asiático, en Filipinas. Técnicamente, en realidad no son ratas, sino herbívoros que viven en los árboles. Su hábitat y comportamiento es como el de una ardilla. Sus patas son idóneas para trepar por los árboles y escabullirse rápidamente de los depredadores.

  • La pata de un gecko.

    Pies, patas y garras: obras maestras del diseño evolutivo

    Spiderman: cuidado con este depredador

    Los geckos son un tipo de lagarto que se pueden ver en casi todos los continentes. Les encanta comer insectos y arañas. Pueden moverse tan rápidamente como el hombre araña con su pegasas patitas. Los geckos tienen pelos microscópicos, llamado setae, en sus dedos. Les permite trepar mejor incluso por superficies muy resbaladizas.

  • Basilisco común.

    Pies, patas y garras: obras maestras del diseño evolutivo

    Jesús pudo caminar sobre el agua, pero el basilisco común puede correr

    Cuando el 'lagarto Jesús Cristo' huye de sus depredadores, corre con las dos patas de atrás. Los basiliscos comunes tienen patas grandes con franjas escamosas a los lados de los dedos tercero, cuarto y quinto. Al saltar al agua, se forman bolsas de aire entre ellos. Con cada paso, esas bolsitas se llenan nuevamente de aire. Los basiliscos más pequeños pueden correr sobre el agua hasta 20 metros.

  • Los guérridos o patinadores de agua.

    Pies, patas y garras: obras maestras del diseño evolutivo

    No hace falta correr

    Los guérridos no necesitan correr sobre el agua. La tensión de la superficie del agua los mantiene a flote. La parte inferior de sus patas está cubierta con miles de pelos microscópicos, similares a los del gecko. Los pequeños surcos entre los pelos hacen que las patas sean resistentes al agua. A este caminante acuático le gusta cazar insectos más pequeños en la superficie del agua.

  • Cabra sobre un árbol.

    Pies, patas y garras: obras maestras del diseño evolutivo

    Una trepadora de montaña

    Las cabras son criaturas divertidas, tanto en casa como en las montañas rocosas. Sus increíbles pezuñas les brindan un agarre y una tracción increíbles en terrenos resbaladizos y rocosos. Las cabras montesas pueden saltar por encima de huecos de varios metros de largo. Utilizan sus habilidades únicas de escalada para evadir a los depredadores, como osos y leones de montaña o lobos.

  • Murciélago boca abajo.

    Pies, patas y garras: obras maestras del diseño evolutivo

    Relajándose con la cabeza hacia abajo

    Los murciélagos pueden ver en la oscuridad usando un sistema de sonda especial llamado 'ecolación'. Cuando no están volando, pasan el día colgados boca abajo en espacios oscuros. Sus patitas están diseñadas como perfectas herramientas de escalada, que se aferran a superficies rocosas y boscosas.

  • Orangután.

    Pies, patas y garras: obras maestras del diseño evolutivo

    ¿Quieres pasar tiempo conmigo?

    Los orangutanes son conocidos por sus dedos largos y curvados. Tener cuatro 'manos' es ciertamente mejor que solo dos. Sus pies y manos están estructurados y perfectamente diseñados para trepar árboles, agarrarse y balancearse. Los orangutanes viven en la selva tropical, principalmente en la superficie, donde están protegidos de los depredadores que viven en el suelo.

  • Ciempiés.

    Pies, patas y garras: obras maestras del diseño evolutivo

    Un minuto, solo tengo que ponerme los zapatos

    Su nombre en latín significa 'cien pies'. Pero a pesar de su nombre, suelen tener de 30 a 354. Los ciempiés son miembros de una clase de invertebrados llamada artrópodos. Se pueden encontrar en casi todos los continentes, excepto en la Antártida. Sus numerosos pies ayudan a orientarlos en áreas oscuras (como antenas) y evitan quedarse atrapados en espacios reducidos.

    Autor: Paroda Sem


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