En ocasiones la realidad supera la ficción.
Así ha sucedido en un hospital de Nueva Jersey, donde durante un año mantuvieron a un paciente en estado vegetativo y no porque él o la familia lo hubieran solicitado, sino porque el personal médico quería mantener las estadísticas de tasa de supervivencia, que se utilizaban para evaluar su programa de trasplante de corazón, según ha publicado un informe de 'ProPublica'.

El doctor Mark Zucker, director de los programas de trasplante y pulmón del hospital dijo en una reunión privada: 'No estoy seguro de que sea ético, moral o correcto, pero lo hacemos por el bien global de los futuros pacientes de trasplantes'.
Efectivamente, era moralmente reprochable, de hecho se trata de una violación increíble de la ética médica y no solo porque la familia no hubiera podido decidir sobre la situación del paciente, sino porque el estado vegetativo no es igual que el coma: encontrarse en ese estado durante más de un año implica que es poco probable que el paciente se recupere, pero, sin embargo, puede sentir dolor e incomodidad.
Por tanto, el personal del hospital priorizó sus propias prerrogativas sobre la calidad de vida de sus enfermos, como informa 'Live Science'.

Una pesadilla

Los pacientes vegetativos y comatosos conservan cierta función del tronco encefálico, lo que significa que mantienen cierta capacidad de respirar por sí mismos y exhiben otros reflejos, como la dilatación de las pupilas en respuesta a las luces brillantes, de acuerdo con la Red de Recuperación de Donantes de Finger Lakes.
Sin embargo, los comatosos no abren los ojos ni hablan.
Su condición puede resolverse en unos pocos días o semanas, o pueden progresar a un estado vegetativo.

Quizá no sea ético pero lo hacemos por los futuros pacientes, necesitamos mantenerle vivo hasta el 30 de junio como mínimo

En este caso, el paciente se llamaba Darrel Young, tenía 61 años y se sometió a una cirugía de trasplante de corazón el 21 de septiembre de 2018 en el Centro Médico Newark Beth Israel.
Nunca despertó y quedó en estado vegetativo.
Si hubiera muerto, la tasa de supervivencia del programa de trasplante de corazón del hospital habría caído al 84,2%, lo que habría provocado el escrutinio del gobierno federal.
'Necesitamos mantenerle vivo hasta el 30 de junio como mínimo' indica Zucker en una grabación.

Por lo tanto, desde las profundidades de su estado vegetativo, Darrel Young de vez en cuando abría los ojos.
Aunque tenemos la idea de que las personas en tal condición no se mueven, lo cierto es que en realidad pueden hacerlo, también gemir y abrir los ojos, además de realizar movimientos musculares involuntarios y reaccionar a sonidos fuertes o dolores.
También pueden exhibir ciclos de vigilia y sueño, lo que significa que continúan despertándose por la mañana y durmiendo por la noche como harían cuando estaban sanos.

Las personas en estado vegetativo pueden gemir y abrir los ojos, además de realizar movimientos involuntarios y reaccionar a sonidos o dolores

Desde las profundidades de su estado vegetativo, Darrel Young de vez en cuando abría los ojos, según ProPublica, pero sus registros médicos señalaban que 'no seguía órdenes', por lo que su cerebro había sido claramente dañado, de hecho sufrió lesiones durante la operación.
Los médicos tienen problemas para predecir si una persona se recuperará tras una lesión de tal calibre, aunque monitorear distintos patrones de actividad cerebral podría ayudar, así como la estimulación nerviosa (incluso en pacientes que llevan en ese estado más de 15 años), según un estudio de 2017.

Pero en general se considera improbable que se recuperen si llevan más de cuatro semanas en ese estado.
Se les puede mantener así siempre que los médicos brinden una atención de apoyo estándar que incluye nutrición (normalmente a través de un tubo de alimentación), dar un programa de fisioterapia para evitar que los músculos se agarroten y trabajar para prevenir el desarrollo de enfermedades o infecciones.

Durante todo el tiempo que pasó en el hospital, Young fue tratado por neumonía, accidentes cerebrovasculares, convulsiones y una infección por hongos, según el informe de investigación.
Consiguió superar su primer aniversario tras la operación, y así Newark Beth Israel cumplió con su cuota de supervivientes de trasplante.