La aparición del presidente de Syngenta, Antonio Aracre, en una presentación de Alberto Fernández esta semana en la Facultad de Agronomía de la UBA generó todo tipo de suspicacias en el mundo de los agronegocios.

Es que si bien en la multinacional de origen suizo juran que la idea de donar el 1% de la producción de alimentos para combatir el hambre fue una iniciativa personal de Aracre, en el sector sospechan que detrás de esa jugada existen fuertes intereses geopolíticos.

El tema lógicamente copó todos los ámbitos de la agroindustria entre el lunes y hoy. De hecho, en una reunión que se realizó en la sede de la Bolsa de Cereales, el presidente de Casafe, Gustavo Portis, se mostró sumamente molesto con Aracre.

'Aracre nunca pidió colaboración ni ningún tipo de aporte para elaborar la propuesta. Es una actitud exclusiva y egocéntrica que nos expone a todos los actores del mercado', dijo Portis en ese encuentro, según pudo reconstruir LPO.

China abrió el mercado de harina de soja y Macri lo calificó de 'histórico'

Pero, ¿qué hay detrás de la jugada de Aracre? A mediados de 2017 la firma ChemChina completó la compra de Syngenta para posicionarse en la industria mundial de semillas, biotecnología y agroquímicos por un monto que rondó los u$s 43.000 millones.

Dicha operación se dio en el marco de una serie de fusiones de otros gigantes del sector: en 2016 Bayer adquirió Monsanto por u$s 66.000 millones y un año después Dow Chemical hizo lo propio con DuPont por u$s 59.000 millones.

La cuestión es que la presencia de Aracre en el acto del Frente de Todos pareciera no ser casual. Los que entienden del tema explican que esta especie de 'reperfilamiento' de Syngenta responde más bien a una estrategia global de la compañía.

Antonio Aracre, el 'CEO' del plan contra el hambre de Alberto

El acercamiento de la multinacional controlada por China a Alberto se da además en un contexto de fuertes restricciones que deberá afrontar la Argentina para pagar los vencimientos de deuda (probablemente sin Estados Unidos como aliado principal).

Este medio contó que los dirigentes del Frente de Todos comenzaron después de las PASO a aceitar los contactos con Beijing en lo que sería un nuevo posicionamiento internacional de la Argentina en un eventual gobierno de Alberto.

En esas conversaciones informales, incluso, se habría hablado de un 'generoso' préstamo de China a la Argentina en caso de que sea necesario para evitar un fuerte ajuste al inicio de la próxima gestión de manera tal de achicar el déficit fiscal.

Un punto que llamó la atención es que luego de intensas negociaciones, China oficializó la apertura del mercado de harina de soja. El dato es que la medida fue leída como un gesto chino a Alberto y no a Macri dado que tendrá efecto durante el próximo mandato.

China bloqueó las importaciones de aceite de soja porque Macri frenó las represas en Santa Cruz

La relación entre China y la Argentina atravesó vaivenes durante el primer mandato de Macri. Los buenos vínculos bilaterales que mantuvo el Presidente argentino con Donald Trump generaron recelos por parte de Xi-Jinping en medio de la 'Guerra Comercial'.

En octubre de 2016 China decidió bloquear las importaciones de aceite soja argentino a modo de represalia por la paralización en las obras en las represas Jorge Cepernic y Néstor Kirchner en la provincia de Santa Cruz.

Esas obras las había otorgado Cristina Kirchner a un consorcio integrado por la corporación china Gezhouba Group Company y Electroingeniería S.A., y contaban con un presupuesto millonarios del orden de los u$s 4.714 millones.

Recién en agosto de 2017 China levantó el bloqueo al principal producto de exportación de nuestro país luego de que el gobierno de Macri mostrara voluntad política para reactivar las obras en las represas antes mencionadas.

Fuente: LPO >> lea el artículo original