La Guardia Revolucionaria iraní ha anunciado este jueves que ha capturado “un petrolero extranjero” cuya nacionalidad no ha identificado y al que acusa de “contrabando de carburante” en el golfo Pérsico. Tras conocerse la noticia el precio del crudo ha subido un 1%, según Reuters. Sea cual sea el motivo de la retención, el incidente solo puede elevar la tensión en esas aguas, justo en el momento en el que Estados Unidos promueve una coalición que proteja la libre navegación en la zona.

La Marina de la Guardia Revolucionaria ha informado de que sus fuerzas interceptaron el buque cisterna el pasado domingo y lo confiscaron porque transportaba un millón de litros (unos 6.200 barriles)  de combustible de contrabando. Un comunicado del que se hace eco la agencia Tasnim afirma que el buque, con 12 tripulantes a bordo, había recibido el carburante de lanchas iraníes y pretendía entregarlo a otros barcos extranjeros que se encontraban más distantes. La captura se produjo al sur de la isla de Larek y tras obtener autorización judicial, según la misma fuente.

La pequeña isla de Larek se encuentra justo en la boca del estrecho de Ormuz, el paso que comunica el golfo Pérsico con el golfo de Omán y por el que a diario transita una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. Desde que el pasado abril, Estados Unidos aumentara la presión sobre Irán con el objetivo de obligarle a renunciar a sus ambiciones regionales y su programa de misiles, media docena de petroleros han sido saboteados en esas aguas, desatando la alarma internacional.

Aunque Teherán ha negado tener ninguna relación con esos incidentes, muchos observadores interpretan que se trata de su respuesta a la imposibilidad de vender petróleo como resultado de las sanciones estadounidenses. Con anterioridad, portavoces iraníes amenazaron con impedir que sus vecinos exportaran crudo si ellos no podían hacerlo. Además, a raíz de la detención en Gibraltar del Grace 1, un petrolero de bandera panameña del que se sospecha que transportaba crudo iraní a Siria, algunos sectores del régimen islámico pidieron que se capturara un buque británico en represalia y la Marina del Reino Unido aseguró hace una semana que había impedido un intento.

La Guardia Revolucionaria ha rechazado sin embargo que haya capturado un pequeño petrolero cuyo transpondedor dejó de emitir el pasado sábado cuando cruzaba el estrecho de Ormuz y que fuentes estadounidenses dieron a entender que estaba detenido en Irán. El portavoz de Exteriores iraní dijo el martes que el buque, identificado como Riah, con bandera panameña y base en Emiratos Árabes Unidos, había sido llevado a la costa después de que pidiera ayuda por una avería. Un funcionario emiratí negó que hubiera enviado ninguna señal de auxilio.

Poco antes de que se conociera que Irán había interceptado un petrolero, el jefe del Mando Central de Estados Unidos, el general Kenneth McKenzie, aseguró que su país está trabajando “enérgicamente' para garantizar la libre circulación por aguas del Golfo y del estrecho de Ormuz. Desde los sabotajes del pasado junio, Washington busca forjar una coalición militar para proteger la navegación frente a las costas de Irán y de Yemen, en cuyo extremo occidental se halla otro estrecho estratégico, el Bab el Mandeb. Washington ha añadido las costas yemeníes a petición de Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Ambos se hallan enzarzados en una guerra por interposición con la República Islámica en Yemen y temen que los incidentes navales puedan extenderse hasta allí.

El general estadounidense comparecía ante los medios en Riad, junto al responsable de la coalición árabe que combate en Yemen, el príncipe Fahd Bin Turki. A la pregunta de si Arabia Saudí va a participar en el plan norteamericano de seguridad marítima, el príncipe confirmó implícitamente su respaldo. “Hemos estado activos en este terreno, estamos practicando en el mar Royo y el Bab el Mandeb”, respondió.

Fuente: El País >> lea el artículo original