Rafa Nadal volverá a encontrarse con Dominic Thiem.
Será la reedición de la final que ya disputaron ambos jugadores el año pasado, con victoria clara para el balear en tres sets (6-4, 6-3 y 6-2).
El austriaco, con dos títulos bajo su brazo esta temporada, el Godó e Indian Wells, llega en un momento extraordinario de forma.
Ya se impuso a Rafa Nadal en las pasadas semifinales de Barcelona y buscará vengar su derrota del año pasado en París.
Sufrió ante Djokovic este sábado, pero pasó y vuelve a tener su sueño al alcance de la mano.
Esta vez quiere dar el paso definivo en su trayectoria, al alza cada curso: el príncipe de la tierra buscará ser rey y conquistar su primer Grand Slam.

Thiem, actual número cuatro del mundo, es la frontera que separa al 'big three' de la 'next generation'.
Despegó tarde, pero con vuelo seguro.
Su evolución es firme desde que debutara como profesional en 2011.
Ya lleva 13 títulos, nueve de ellos sobre tierra batida.
A Nadal se ha entrentado en doce ocasiones, siempre sobre arcilla, y en ocho de ellas ha salido victorioso el español, pero cuidado porque el austriaco es de los pocos tenistas que puede presumir de haberle descabalgado hasta cuatro veces.
En la Ciudad Condal ya acrecentó las dudas del manacorí, que no llegaba en su mejor forma.
El momento actual es el siguiente: Rafa llega pletórico y Thiem, también, aunque más cansado, puesto que ha disfrutado de menos días de relax.
No obstante, el partidazo está asegurado.
'Sigue habiendo algo diferente cuando juegas contra él en Roland Garros, y en la Philippe Chatrier, al mejor de cinco sets.
Es un escalón superior.
Hasta ahora, he estado bastante lejos de hacerle frente en esas circunstancias, pero soy mejor jugador que el pasado año', comentó el joven hace justo un mes.

Las expectativas entre los dos especialistas más consumados de la tierra batida no pueden ser mejores.
Uno de los grandes anhelos del pupilo de Nicolás Massú es levantar la Copa de Los Mosqueteros y hacerlo ante Nadal, un tipo con un porcentaje de éxito del 91% en tierra, es la empresa más difícil posible.
11 Roland Garros de 11 finales, las estadísticas no dan lugar a la esperanza, pero para Dominic romper la hegemonía del balear es cada vez más factible: Buenos Aires, Roma, Madrid, Barcelona...lo ha hecho en casi todas las plazas.
Federer reconocía este sábado, tras caer con la cabeza alta, que no sabía 'con quien entrenarme para afrontar a Nadal en tierra', pero se equivocaba.
Thiem es el gran desafío para el español en esta superficie, pues nunca antes había surgido un jugador con un perfil tan marcado, diseñado para triunfar sobre polvo de ladrillo.

Thiem, pura potencia física

Thiem, con solo 25 años, incomoda a Nadal como ningún otro.
En el Godó fue capaz de dominarle con solvencia, golpeando muy agresivo y haciéndole correr de lado a lado.
No es la primera vez.
No se puso nervioso, pese a que el balear jugaba con el público a su favor, y con un gran saque y un mejor drive castigó sin piedad la indecisión del número dos del mundo.
En este último partido el austriaco fue infranqueable, capaz de devolver cada bola y de cambiar de ritmo con dejadas que torturaron a Nadal y lo llevaron hasta el límite.
El austriaco salió tremendamente reforzado del envite y, aunque no pudo superar los dieciseisavos de final contra Verdasco en el Foro Itálico, su nivel de tenis no es discutible.
Lleva cuatro años seguidos llegando, como mínimo, hasta las semifinales del grande francés y de momento, además, le están respetando las lesiones.
'Hay derrotas que pueden ayudar', dijo Nadal tras hincar la rodilla en Barcelona.
Le vio las orejas al lobo y a partir de ahí subió su nivel.

Y es que el austriaco es un auténtico huracán en pista, con un juego de pies espectacular.
De Nadal también tiene su envidiable potencia física.
Los partidos entre ambos suelen estar protagonizados por largos intercambios.
Peloteos hasta la extenuación: Rafa, con más liftados; Dominic, más plano —aunque en el último duelo se emplearon numerosos cortados, cosa que no debería extrañar este domingo ante las fuertes rachas de viento que están azotando la central—.
Ambos son inteligentísimos en el aspecto mental, si bien Nadal acumula mucha más experiencia en partidos de este calado.

De igual manera, el revés aquí es clave: Nadal está golpeando con mucha seguridad y Thiem no es ni mucho menos manco a una mano, pero comete más errores al pasar a la ofensiva, por lo que es habitual que patine con alguna caña que otra.
Rafa atacará por ahí con bolas bajas.
El saque también será otro punto a tener en cuenta, pues el austriaco es segurísimo en este aspecto y concederá pocas opciones.
Los analistas esperaban un Nadal-Djokovic por la rivalidad entre ambos, pero no hay mejor partido de tierra en la actualidad que un Nadal-Thiem, eso por descontado.