• La ciudad norteamericana de San Francisco ha aprobado una prohibición del uso del reconocimiento facial por parte de la Administración Pública.
  • El resto de actores que usen el reconocimiento facial, desde particulares hasta empresas, pueden seguir desarrollando esta tecnología y usándola dentro de los límites legales habituales.
  • 'Tenemos la gran responsabilidad de regular los excesos de la tecnología precisamente porque tienen su sede aquí', dicen los reguladores de San Francisco.

Existen muchas preocupaciones en torno al uso del reconocimiento facial por parte de empresas, autoridades y grupos delictivos. Todos los grandes actores que trabajan en estas lides, desde Microsoft hasta Amazon, han hecho avisos al respecto, estableciendo límites éticos más o menos claros sobre los casos en que debe y en los que no puede ser empleada esta tecnología.
Y es que a un gran poder le corresponde una gran responsabilidad.

Por lo pronto, algunos gobiernos han comenzado a legislar sobre la materia, incluso de manera extraordinariamente restrictiva como en el de la ciudad de San Francisco.
Allí, el supervisor de la ciudad, Aaron Peskin, ha firmado una prohibición del uso del reconocimiento facial por parte de la Administración, tras el voto favorable de ocho miembros de la Junta de Supervisores.
Solo un miembro votó en contra de limitar esta tecnología.

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Se trata de la primera gran urbe norteamericana que emite una orden semejante, la cual se produce cuando otras ciudades como la vecina Oakland, Somerville o Massachussetts están planteándose legislaciones similares.

'Creo que parte de que San Francisco sea la sede real y percibida de todo lo relacionado con la tecnología también tiene es debido a la responsabilidad de los legisladores locales', ha explicado Peskin al New York Times.
'Tenemos la gran responsabilidad de regular los excesos de la tecnología precisamente porque tienen su sede aquí'.

Eso sí, la norma solo afecta a las agencias gubernamentales, incluyendo la policía local.
El resto de actores que usen el reconocimiento facial, desde particulares hasta empresas, pueden seguir desarrollando esta tecnología y usándola dentro de los límites legales habituales.

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