«Perdí la confianza en Jair.
Tengo vergüenza de haber creído en él.
Es una persona loca.
Un peligro para Brasil».
El que llega a esta conclusión temeraria sobre Jair Bolsonaro no es un votante cualquiera.
Es el ministro de la Secretaria General de la Presidencia, Gustavo Bebianno, hombre fuerte de la campaña que llevó al candidato derechista a la presidencia y que hoy tiene las horas contadas.

La revelación fue hecha por un columnista prestigioso de la cadena O Globo, Lauro Jardim.
«El problema no es el pimpollo -habría dicho el ministro aludiendo a Carlos Bolsonaro, el hijo del presidente-.
«El problema es Jair.
Él usa a Carlos como instrumento», habría añadido según la versión que divulgó Jardim.
La crisis política más aguda que enfrenta Bolsonaro comenzó con una denuncia que pudo haber sido neutralizada.
El diario 'Folha de Sao Paulo' reveló este mes que candidatos del PSL, la leyenda de Bolsonaro, habían recibido recursos para la campaña que fueron desviados.

El indicio de una malversación que ya es materia de investigación policial lo dio una candidata que recibió el equivalente a 95.000 euros y que sólo obtuvo 274 votos.
Bebianno fue presidente del PSL durante la campaña y por eso es blanco de la pesquisa.
El escándalo amenaza los consensos que el oficialismo necesita enhebrar para tratar una polémica reforma del sistema de pensiones que el presidente presentará esta semana en el Congreso.

El uso de candidatos de fachada ya había manchado a otro ministro, el de Turismo.
No obstante, el funcionario sigue en su puesto.
¿Qué diferencia a uno de otro? La respuesta es un entramado de intrigas palaciegas dignas de una pieza de Shakespeare.
Bebianno negó tener responsabilidad en el destino final de los recursos electorales y para exhibir fortaleza aseguró que había hablado con el presidente, internado tras una operación abdominal.
Pero Carlos, el hijo conocido como el 'pitbull' del padre, calificó al ministro de «mentiroso».

El 'pitbull'

Lejos de acallarlo -como le piden no pocos funcionarios- el presidente avaló la acusación del hijo.
Carlos filtró también un audio del padre en el sanatorio en el que decía: «Gustavo (Bebianno) está complicado y yo no voy a hablar con nadie, salvo lo estrictamente esencial».
De esa manera, el 'pitbull' disparó una crisis política cuya dimensión es aún desconocida.

Cuando recibió el alta, el presidente fue consultado por la televisión acerca de su ministro.
«Si está involucrado, su destino no puede ser otro que el de volver a sus orígenes» dijo.
Se negó a recibirlo por dos días.
Los medios aseguraban que el funcionario ya había sido liquidado.
No obstante, Bebianno no renunció y se las arregla para difundir veladas amenazas.

«No se dispara en la nuca a un soldado propio», le dijo despechado a un asesor.
Y más tarde publicó en redes sociales un texto con alabanzas a la lealtad y a la honra.
Sus allegados aseguran que podría irse disparando.
Creen que la denuncia por los candidatos de fachada es la punta de un iceberg con el que el Gobierno amenaza chocar.

Bolsonaro aceptó recibirlo el viernes a última hora.
Fue un encuentro difícil en el que el presidente lo acusó por presuntas deslealtades.
Sin embargo, no se comunicó si ya se había dispuesto su salida.
Tampoco lo ratificó en el cargo.
Le buscan un puesto alternativo.

«Yo quiero ver el papel con la exoneración.
Cuando salga ese papel será que fui exonerado», desafió el ministro ante la prensa.
Fuentes cercanas al mandatario aseguran que la salida de Bebianno está firmada y que se conocerá hoy.

Fuente: Burgos Conecta >> lea el artículo original