Uno no nace preparado para enfrentarse a un gran público y,al principio, es normal tener dudas y estar nervioso. Pero para muchaspersonas, esta propuesta supone romper con una barrera infranqueable a nivelpersonal, capaz de causar temores y síntomas desagradables, creando una crisisde desconfianza hacia uno mismo pudiendo llegar a causar pánico.

La gente se apunta a cursos o contrata profesionales parapoder adquirir esta habilidad, pero ya no es necesario. Ahora, unas gafas derealidad virtual nos pone frente a un público real, grabado con actores y unavisualización de 360 grados, capaz de analizar nuestro discurso.

Fuente: Antena3 >> lea el artículo original