Cuando se piensa en el origen social de Mendoza es común caer en referencias clásicas como la de una sociedad constituida en su mayoría por grupos de migrantes provenientes de Europa, principalmente italianos y españoles, que con sus costumbres y destrezas laborales terminaron por configurar la identidad mendocina tanto en el aspecto económico como en lo político y cultural. Una visión que suele complementarse con la presencia de pobladores originarios encarnada en el pueblo huarpe del que solo quedan algunos vestigios en las zonas del secano lavallino.

Aunque entender la historia de Mendoza desde esa única visión podría significar caer en el grave error de omitir muchísimos otros aspectos que también han sido determinantes en la construcción de nuestra sociedad tal cual la concebimos hoy. En ese marco, un grupo de científicos del INCIHUSA-CONICET (Mendoza) realizó un trabajo de investigación que pone en valor el rol que tuvieron otros grupos sociales generalmente marginados de la historia oficial. Entre ellos, pueblos indígenas, mulatos y negros.

El trabajo abarca el periodo comprendido entre los siglos XXVII y XIX y se plasmó en una cartografía urbana en la que se señalan los puntos de la ciudad donde habitaban estos grupos sociales y cuenta cómo era la interacción social entre todos los habitantes de la provincia en esa época.

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Gabriel Morales es el coordinador del proyecto de cartografía urbana y uno de los miembros del grupo de investigación del que también forman parte María José Ots y Pablo Cahiza, dirigido por Beatriz Bragoni, Investigadora Principal CONICET y directora del INCIHUSA.

Al respecto, Morales contó que la cartografía es algo que nunca se había hecho ya que en general los estudios existentes abordan los problemas de forma específica ubicando a estos grupos sociales en lugares más rurales o fuera de la ciudad.

“Se ha prestado muy poca atención a los grupos indígenas y de negros quienes estaban muy integrados a la vida cotidiana de las élites que se concentraban en lo que hoy se conoce como el área fundacional. Por eso nuestro interés radica en dar a conocer, además de todo lo que ya se sabe sobre esa presencia, algo que en la divulgación científica y el conocimiento común de la gente se le ha prestado poca atención. También buscamos generar curiosidad en la gente para que pueda profundizar su conocimiento sobre el tema consultando la bibliografía existente”, explicó.

Según Morales, Mendoza es una ciudad con mucha relevancia en este sentido ya que en 1810 al menos tres de cada diez personas eran negros africanos o afro-mestizos. También en esos años la proporción de población africana en la Ciudad de Buenos Aires y en Mendoza era más o menos equivalente. Sin embargo no existe en la provincia una asociación de afrodescendientes ni alguna institución que dé cuenta de esa presencia.

“Tenemos una gran impronta cultural y étnica que viene de esos grupos aunque ha sido invisibilizada por un proceso de mestizaje, de declinación demográfica y por la forma en que se construyeron las narrativas.  Aunque eso no quiere decir que esa herencia aún no esté presente en nosotros, es  solo que la desconocemos y durante muchas décadas se ha ocultado porque era y es visto como algo negativa”, asegura el investigador.

Para conocer más acerca de este proyecto se puede ingresar a la página web del INCIHUSA y descargar la cartografía que por ahora solo está disponible en formato electrónico aunque está en desarrollo una aplicación para Smartphones (teléfonos inteligentes) que permitirá identificar los puntos históricos en los que habitaban estos grupos sociales por medio del sistema de georeferenciación del dispositivo móvil.

Morales destacó que “hacer una cartografía urbana sobre estos grupos ya es un hecho disruptivo respecto de cómo se comunica hoy la ciencia, pero además, poder acceder a este tipo de información a través de una aplicación para celulares resultara un hecho muy novedoso”.

Fuente: Vox Populi >> lea el artículo original