El nombre de Asghar Farhadi empezó a sonar en los círculos cinéfilos gracias a ‘A propósito de Elly, por la cual se llevó el Oso de Plata al mejor director del Festival de Berlín, aunque fue Nader y Simin, una separación’ la que realmente disparó su prestigio.
Dicha cinta ganó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, triunfo que volvió a conseguir con ‘El viajante’, su anterior largometraje.

Ahora el iraní da el salto al cine español con Todos los saben’, una película que también se está vendiendo por contar en su reparto con Penélope Cruz y Javier Bardem.
Ambos actores -y pareja en la vida real- ya coincidieron hace poco en la deficiente ‘Loving Pablo’, pero aquí ofrecen su mejor cara en un intenso thriller que confía más en la fuerza de las relaciones entre los personajes que en ofrecer escenas vibrantes por las cosas que suceden en ellas.

El costumbrismo transformado

Imagen <strong><a href=Todos Lo Saben'>

Todos los saben’ comienza con una familia reuniéndose para una boda que se va a celebrar en el lugar de origen de la mayoría de ellos.
El hecho de ser una ocasión tan especial lleva a que el primer acto de la película tenga un elemento más costumbrista, aunque sin excederse nunca en ello, para que así vayamos conociendo a los personajes y empecemos a hacernos una idea de qué lazos les unen exactamente.

Eso sí, Farhadi lo hace todo con una claridad indiscutible, dejando que sean los pequeños detalles o alguna conversación aquí y allá lo que vaya permitiendo al espectador sumergirse en la historia.
Ni siquiera necesita adelantar lo más mínimo sobre lo que nos espera, ya que su acercamiento de corte realista a los hechos -la música queda reservada a lo que suena durante la fiesta- es una forma de potenciar el trabajo de los actores, todos ellos impecables.

Escena <strong><a href=Todos Lo Saben'>

Sin embargo, es evidente que todo va encaminado hacia un interés mayor, algo que se concreta cuando la hija del personaje interpretado por Cruz -deslumbrante cuando ha de exteriorizar su dolor pero también cuando se enfrenta de forma más contenida a una decisión que va a afectar de forma clara a su posible rescate- y el relato se transforma, acercándose al thriller pero manteniendo en todo momento sus raíces en el drama de personajes.

Ahí Farhadi corría el riesgo de que todo se diluyera por tener que atender tantos personajes o que varios de ellos quedasen relegados a un segundo y tercer plano frustrando al espectador.
No se puede negar que opta por la segunda opción, pero manejándolo de tal manera que uno entiende que personajes que parecían importantes pasen a ser un mero apoyo o en algún caso poco más que un elemento decorativo.

Ese es el precio por centrarse e intentar exprimir al máximo una propuesta encaminada a una importante revelación que un espectador atento se huele bastante antes de que se concrete en palabras.
Quizá eso reste fuerza a su descubrimiento, pero lo que interesa Farhadi es cómo acepta ese secreto a los personajes implicados y su reacción tras salir a la luz la verdad.
Hasta entonces el trabajo interpretativo había sido estupendo, pero ahí sube un escalón más.

La intensidad diferente de ‘Todos lo saben’

De hecho, la verdadera intensidad de la película, lo que logra mantenerte en vilo en todo momento, es lo bien dirigidos que están todos los actores -Cruz necesita especialmente un director inspirado en esa faceta y lo ha encontrado en Farhadi- y lo centrada que está la puesta en escena en potenciar ese elemento.
Por ello, Farhadi prescinde de cualquier artificio propio del thriller, optando por una planificación más austera, recreándose sin caer en el deleite innecesario en las emociones de los protagonistas.

Eso también redunda en que el misterio quede en segundo plano y el impacto de saber quién está detrás de todo sea menor, pero Farhadi había optado por una forma de desarrollar la historia y se ciñe a ella hasta las últimas consecuencias.
El resultado es una película intensa por motivos diferentes a lo habitual en este tipo de relatos y que logra atraparte en todo momento pese a ser consciente de que haya elementos que podían haberse explorado más y mejor.