Después del fracaso de la sesión especial para tratar la ampliación de la Corte, costarí­a encontrar un motivo de celebración para la cena que organizó Alfredo Cornejo en la residencia oficial el martes en la noche. 'Fue de agradecimiento', explicaron voceros oficiales.

Desde ese punto de vista, tiene algo de lógica. Los invitados fueron el bloque de diputados radicales en pleno, más los extrapartidarios del PRO y Unión Popular (el partido de Jorge Difonso) y el presidente de la Cámara de Diputados, Néstor Parés. Un rato antes, este disciplinado grupo se habí­a comido otro sapo en la Legislatura, que está paralizada hace meses por el sueño inalcanzable del gobernador, que insiste en ampliar de 7 a 9 los miembros de la Corte, a pesar del rechazo masivo de la oposición.

La reunión incluyó también al coordinador de gabinete, Andrés Lombardi; al ministro de Infraestructura, Martí­n Kerchner; y al funcionario de Seguridad y operador del Gobierno en la Legislatura, Néstor Majul. Casi casi, toda la mesa chica de Cornejo, salvo por la ausencia del actual ministro de Gobierno y futuro miembro de la Corte Dalmiro Garay.

Si se tiene en cuenta que este miércoles Cornejo juntó a almorzar a los intendentes oficialistas (esta vez sí­ estuvo Garay), puede deducirse que el gobernador está buscando abroquelarse con la tropa propia para enfrentar una etapa de tormentas polí­ticas.

El momento, desde ya, es tenso: un clima de guerra se empezó a vivir el dí­a después del portazo del PJ orgánico y Protectora en la Cámara de Diputados a la ley de Corte. Y este escenario rápidamente se cobró una primera ví­ctima en el espectro del justicialismo: el dirigente Pablo Tornello.

Aunque estaba decidido en el partido desde enero, Tornello recién habí­a sido silenciosamente ofrecido por Félix y Roberto Righi a comienzos de este mes como integrante del directorio del Instituto de Juegos y Casinos, en el cargo de vocal que, por usos de costumbres, siempre ha tenido la oposición de turno. 

Puede que el propio Gobierno se haya ocupado de sacar a flote la 'novedad' el martes, para fogonear una rebelión interna contra Félix y sacarle provecho a las divisiones del PJ en la sesión de la ampliación de la Corte. Pero la maniobra legislativa fracasó igual y quien terminó incendiado fue el candidato para Casinos. 'Tornello no va a pasar, porque no queremos crear más puestos polí­ticos en el Instituto y porque está flojo de papeles: tuvo una causa en Fiscalí­a de Estado por poseer dos cargos', anticiparon en la Casa de Gobierno este miércoles.

Además de fusilar al candidato peronista, las usinas oficialistas difundieron que existe un 'eje opositor', compuesto por los diputados nacionales José Luis Ramón y Félix, y por el ministro de la Corte Mario Adaro, que conspira contra el Gobierno a favor del justicialismo.

En esta guerra discursiva, el oficialismo no se privó de mencionar que el PJ se opone a la ampliación de la Corte porque quiere que Cornejo le permita designar a un ministro del alto tribunal. Fue lo único que Félix desmintió. En cambio, el 'trabajo' para convencer a Protectora de que no le diera quorum a la sesión especial -del cual también fue parte activa el senador anticornejista Marcelo Romano- fue celebrado como un triunfo polí­tico por el comando peronista.

Más allá de los chispazos, no quedó claro ayer a qué conducí­a el escrache radical. Cornejo, en la cena del martes al menos, no comunicó ninguna estrategia polí­tica nueva para sacar el proyecto que lo obsesiona. Mucho menos dijo que vaya a renunciar a que salga esa ley. O sea que dejó el asunto en punto muerto.

Así­ fue que la ley de la Corte volvió a su laberinto, al que cada vez cuesta más encontrarle una salida. 

El Gobierno predica que busca consenso para sancionarla, pero los puentes con la oposición están cada vez más dinamitados.

Ciertamente podrí­a avanzar el gobernador hasta el lí­mite de la tercera sesión especial consecutiva, momento en el que ya no dependerí­a del quorum de Diputados para sancionar la norma. Pero seguir ese camino podrí­a ser un arma de doble filo: si toda la oposición acudiera a ese último llamado, tendrí­a los votos para archivarla.

¿Esperará otra vez Cornejo que dos diputados del PJ le ofrezcan el gentil resquicio de no ir a sesionar para sacar el proyecto por la mí­nima diferencia? ¿Vale la pena hacer ese sacrificio para sacar una ley controvertida, que para muchos refleja que quiere controlar la Justicia? Su tropa dice que sí­, porque la ampliación de la Corte serí­a el broche de oro para sus reformas en tribunales.

Pero hay otras miradas. La izquierda, por ejemplo, cree que los derrapes de la ley de la Corte demuestran que el gobernador está frágil y ha perdido poder. 'Panquequear a Cornejo se ha convertido en el deporte de moda. Tanto autoritarismo termina inspirando burlas. El rey está desnudo', escribió ayer el senador Lautaro Jiménez en Twitter.

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Fuente: MDZ Online >> lea el artículo original