Unas 60 consultoras y bancos esperan una inflación promedio del 27,1% para 2018, según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central. Son, 2,3 puntos porcentuales por encima del movimiento de precios del año pasado.

Pero, como el peso se sigue devaluando y el gobierno aumentará el recorte de subsidios generando una mayor suba de tarifas, el mercado ya está recalculando y a principios de julio el Relevamiento de Expectativas de Mercado ubicará su pronóstico en torno al 30 por ciento.

La clave está en una variable: el precio del dólar. Para conseguir el crédito de 50.000 millones de dólares, el gobierno se comprometió ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) a que el Banco Central ya no intervendrá en el mercado de cambios.

Esa libre flotación valió una suba de 42 centavos (1,63%) del billete verde en la primera rueda sin presencia del Central el viernes, para dejar al tipo de cambio minorista en los $ 25,95, acumulando una devaluación del 37,2 desde que arrancó el año.
 

Si bien no lo reconocen públicamente, será ahora el ministerio de Finanzas a través del Banco de la Nación quien saldrá a jugar para evitar corridas.

Desde el 20 de junio el ministro Luis Caputo tendrá unos 15.000 millones de dólares, la primera cuota que llegará del FMI.

Hay un dato que los banqueros repiten en susurros para no ser sometidos al escarnio público: para tener la misma competitividad cambiaria de 2006, cuando la Argentina crecía al 8,5% anual, el precio del dólar hoy debería ser de $ 42.

Otra variable fundamental que incide en la generación de inflación es la confianza.
En los hechos, el gobierno y el Central parecen no cultivar esta teoría: han cambiado las metas de inflación dos veces en menos de seis meses. Para el mercado, un papelón.
 

El 28 de diciembre pasado se anunciaron las nuevas metas de inflación del 15% para 2018; 10% para 2019 y 5% para 2020. Ese recálculo fue motivado por la realidad: un recalentamiento de precios en el tramo final de 2017 e inicios de 2018.

Ahora, tras un nuevo baño de realidad, las metas de inflación acordadas con el FMI son: 17% para 2019, 13% para 2020 y 9% para 2021.
El presidente Mauricio Macri terminará así su mandato sin haber cumplido una promesa central de campaña: inflación de un dígito.

Lo dijo el propio Federico Sturzenegger, presidente del Central: el nuevo objetivo es que recién en junio de 2019 la inflación viaje a un ritmo anualizado del 22%.
Para ello, el FMI le irá tomando examen a este funcionario cada tres meses: el primero será en setiembre.

El 20 de junio el Fondo difundirá el Memorándum de Entendimiento firmado con Sturzenegger y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
Allí se conocerán las 'escalas intermedias' trimestrales a las que deberá ir descendiendo la inflación.

A pesar de haber 'mordido la banquina' en estos dos años y medio con la inflación, en la Casa Rosada están, una vez más, confiados en el rumbo.
Sostienen que un ajuste fiscal de 500.000 millones de pesos planchará el consumo y los precios indefectiblemente se enfriarán.

Un análisis de la Universidad del Salvador revelado ayer estima que por una 'aceleración', la inflación de 2018 se ubicará entre el 27% y el 30%, en un escenario de 'recesión para el segundo semestre de este año'.
 

Dos visiones

Con la llegada del FMI y tras 30 meses de gestión, el discurso de la gestión Cambiemos tomó una línea más ortodoxa: hay inflación por la emisión monetaria, que nunca en la era Macri logró crecer menos del 20% anual.

Y sin reconocer errores propios y acudiendo una vez más a la tan mencionada 'herencia' del kirchnerismo, Cambiemos vuelve ahora a una tesis de su apogeo: el Banco Central tiene que ser más independiente para que el mercado confíe.
 
 

'Con el objetivo de reducir en forma sostenible la inflación es necesario fortalecer la situación patrimonial del Banco Central que fue seriamente debilitada durante las últimas administraciones', comunicó el Gobierno.

Lucas Llach, vicepresidente de la autoridad monetaria, consideró ayer que el plan acordado con el Fondo consiste en endeudarse menos y más barato, y 'apagar para siempre' la maquinita financiadora de déficit fiscal.
Es decir, dejar de emitir billetes sin respaldo.
 

Llach y toda la cúpula del Central entienden que la emisión monetaria para financiar el déficit del Tesoro es la principal causa de suba de precios.

Para Mercedes Marcó del Pont, ex presidenta del BCRA durante el kirchnerismo, el plan con el Fondo encierra en sí mismo una generación de inflación adicional, al menos hasta 2021 por la devaluación contra el dólar que solicita el organismo para licuar el déficit de cuenta corriente.
 

'El Fondo dice que el problema es la cantidad de pesos, promoviendo que la moneda se devalúe más y más', analizó y señaló que, justamente, 'los factores que promovieron la inflación fue la devaluación, que también impacta en las tarifas'.

Los más perjudicados

La suba de precios le pega a todos los agentes económicos, pero no a todos de la misma manera: los pobres, los trabajadores con salarios más bajos y los jubilados vienen soportando una mayor presión que los sectores de mayor poder adquisitivo.
 

Desde noviembre de 2015, la inflación acumulada del decil 1 de los asalariados formales (con ingresos más bajos) fue del 121,3%, es decir, unos 27,9 puntos porcentuales más alta que la del decil 10, que anotó un alza del 93,4%.

Así lo analizó el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), conformado por 45 gremios de la CGT y las CTA.
La diferencia del cálculo del IET con el del Indec es que se mira sólo el 34,2% de los hogares, aquellos en los que el jefe o jefa es asalariado y está sindicalizado.

Este indicador señaló, por ejemplo, que la inflación general acumulada en los últimos doce meses (hasta mayo) fue del 27,1, para los que menos ganan fue del 30% y para los que más ganan fue del 25,6%.
Para los jubilados alcanzó 30,1%.

¿Por qué se genera esta situación? Por la conformación de la canasta de consumo.
Lo que más aumentó en el último año y desde que asumió Macri fueron los servicios públicos, los alimentos y bebidas y la indumentaria, a lo que los pobres destinan el 95% de sus ingresos. 

Macri con Lagarde en Canadá

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, consideró ayer que el plan económico del gobierno argentino 'fortalecerá la economía' del país 'a corto plazo y estimulará el crecimiento', al cabo de la reunión que mantuvo con el presidente Mauricio Macri, en el marco de la Cumbre del G-7 que se desarrolla en la ciudad canadiense de Charlevoix, Quebec.

'El presidente Macri y yo sostuvimos  una reunión muy constructiva.
Reiteré mi respaldo a las importantes reformas anunciadas por el ministro Dujovne', dijo.