Lo que hace una década era materia de novelas de ciencia ficción como La Presa, de Michael Crichton, hoy es algo científicamente probado y en proceso de experimentación. Hablamos de robots no del tamaño de un Transformer o de un Terminator, tal y como los films de Ciencia Ficción nos tienen acostumbrados, sino de un tamaño pequeño, incluso microscópico que permita que un grupo de nanobots pueda ser inyectado dentro de un cuerpo humano como persigue la Nanotecnología.

 

Insectos robot con energía láser

Pero volviendo más a la temática de la Presa, imaginad una nube que surge de repente, que se puede controlar y que puede inutilizar los sistemas del enemigo. Una nube que estaría compuesta en realidad por cientos o miles de minúsculos drones robot que formarían un enjambre difícil de detener. En la Universidad de Washington han dado el primer paso para hacer esto posible, creando una serie de insectos robots que parecen la versión tecnológica de los habituales mosquitos o abejas: drones diminutos que se mueven usando alas similares a las que veríamos en una mosca, por ejemplo. Y para ello han conseguido superar el primer gran obstáculo: quitar la batería.

Sin una unidad de energía, cualquier dispositivo eléctrico del mundo deja de funcionar en el acto. El problema para crear un tipo de insecto robot volador era que el peso extra de la batería no permitía que el dron despegase del suelo. Y si se lo quitaban, entonces el dispositivo no tenía energía en sí. Hasta ahora, ya que el logro del equipo investigador de Washington ha sido el de suministrar energía a los drones sin la necesidad de que tengan que cargar con una batería. ¿Cómo? A través de un sistema propulsor alimentado a distancia mediante la energía de un rayo láser.

RoboFly

Equipados con una célula fotovoltaica que convierte la energía lumínica en electricidad, además de con un circuito que les permite aumentar la potencia de 7 voltios a 240 voltios, los drones son alimentados por un rayo láser invisible. RoboFly, que así es como han bautizado a su criatura, tiene además implementado dentro de ese circuito potenciador de energía un “micro-controlador que en realidad funciona como el cerebro real de una mosca, diciéndole cuándo debe accionar los músculos de las alas“, cuándo debe hacerlo con fuerza, suave, o cuándo debe detenerse.

Aunque aún suene a ciencia ficción -aunque cada vez más a ciencia y menos a ficción- y en el vídeo apenas alcen el vuelo, ¿os imagináis enjambres de estos bots baratos de producir y fáciles de dirigir? Sólo bastaría equiparlos con algún tipo de rayo, de pulso electromagnético o de sistemas de escucha y seguimiento para hacerse una idea del potencial militar que tendrían. Sin duda, el ejército invisible del futuro.

Fuente: AS.com >> lea el artículo original