Cada vez hay más formas de saber si alguien está contagiado de coronavirus mediante diferentes tipos de test y pruebas que ayudan, además, a detectar casos asintomáticos, por lo que facilita el control de la pandemia de Covid-19.

Los llamados test rápidos son baratos y basta una gota de sangre para detectar la enfermedad, pero son los menos fiables.

En los test serológicos también se analiza la sangre del paciente, pero hace falta personal sanitario para extraerla y analizarla en un laboratorio.

Por otro lado, los más lentos, pero fiables, son los PCR del bastoncillo en la nariz o en la garganta, aunque son más incómodos.

Por último, ahora existen los test que usan saliva y que podemos hacer en casa masticando un algodón que se manda al laboratorio.

Son más rápidos, sin embargo, los test de antígenos y muy parecidos a la PCR, por lo que se está apostando más por ellos.

Diferencia entre antígenos y PCR

Las principales ventajas del test de antígenos frente al PCR son dos: la rapidez, ya que en solo 15 minutos tenemos los resultados, y el precio.
Por lo que cuesta un PCR se pueden hacer 14 test de antígenos.

Este tipo de pruebas son ideales para realizar grandes cribados buscando casos positivos o en las fronteras.
Aunque es importante destacar que no sirven para conocer la carga inmune de los pacientes.

De momento, solo se distribuyen a centros sanitarios porque las pruebas las debe realizar un técnico con las adecuadas medidas de seguridad.