Un básico de las huertas y despensas españolas es la patata, una hortaliza sana y completa demonizada por las dietas bajas en carbohidratos y denostada a la hora de perder peso.
Sin embargo, es económica, versátil y aporta numerosos beneficios a la salud.

Si te preguntasen si las patatas son sanas, tu respuesta podría ser titubeante: muchas personas las eliminan de su dieta cuando quieren adelgazar y existen muchos falsos mitos en torno a su consumo.
Pero la realidad es que este tubérculo subterráneo aporta infinidad de nutrientes y su consumo es sumamente recomendable para tu organismo.

En primer lugar, una patata mediana aporta unas 160 calorías, 0,2 gramos de grasa, 4,3 gramos de proteína, 36,6 gramos de carbohidratos y 3,8 gramos de fibra.
También brinda elevadas cantidades de vitamina C (un 28% de la cantidad diaria recomendada), B6 (27%), potasio (26%), manganeso (19%), magnesio (12%), fósforo (12%) y niacina (12%).

Gran parte de la mala fama de las patatas está relacionado con la forma de prepararlas: fritas son menos sanas que cocidas o al horno: se recomienda dejarles la piel y asarlas para que no pierdan valor nutricional.
¿Qué beneficios extra aportan su consumo? Cabe destacar su riqueza en antioxidantes como flavonoides, carotenoides y ácidos fenólicos, excelentes para neutralizar moléculas potencialmente dañinas como los radicales libres, ligados a un mayor riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer.

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Las patatas también pueden mejorar el control del azúcar en la sangre, ya que contienen un tipo especial de almidón conocido como almidón resistente, que en lugar de descomponerse y ser totalmente absorbido por el cuerpo, llega al intestino grueso donde se transforma en una fuente de nutrientes para las bacterias beneficiosas para el tracto digestivo.
Este almidón también reduce la resistencia a la insulina, como apuntan diferentes investigaciones.

Incluir estas hortalizas en tu dieta también puede mejorar la salud digestiva: el mencionado almidón resistente de las papas se convierte principalmente en el butirato de ácido graso de cadena corta, la fuente de alimento preferida para las bacterias intestinales beneficiosas, fortaleciendo las defensas, reduciendo la inflamación en el colón y el riesgo de padecer el cáncer colorrectal.
Falta más investigación ya que los estudios en torno al butirato se han realizado en laboratorio o con animales.

Las patatas son una perfecta fuente de carbohidratos en las dietas sin gluten, y ayudan a regular el peso gracias a su potencial saciante, reforzado por la proteína conocida como inhibidor de proteinasa de patata 2 (PI2), la cual parece mejorar la liberación de colecistoquinina (CCK), una hormona que promueve la sensación de saciedad.