Save the Children ha advertido de que una de cada cuatro familias vulnerables ha perdido el empleo de manera permanente o ha sufrido un recorte de sueldo durante la pandemia del coronavirus.
Así lo revela un estudio realizado por la ONG de infancia, que ha alertado de que la crisis económica por el COVID-19 «se acentúa más» en los hogares con menos recursos.

Con el objetivo de saber de qué manera está afectando la pandemia a los hogares españoles, Save the Children ha realizado una encuesta online a más de 1.800 niños, niñas, y sus familias de toda España.
Les ha preguntado por su situación económica, el cierre de colegios o su salud física y mental durante el confinamiento derivado del Estado de Alarma por el COVID-19.

«La crisis económica y social del coronavirus será especialmente negativa y duradera para las familias vulnerables, que ya sufren la pérdida de empleo y los recortes de sueldo en mayor proporción que el resto», ha señalado el director general de Save the Children, Andrés Conde.
A su juicio, «los líderes políticos no pueden seguir mirando para otro lado» ya que «la pobreza infantil es un grave problema» que, de ano abordarse «de manera inmediata, afectará a prácticamente 1 de cada 3 niños y niñas en la próxima década».

En general, de acuerdo a este estudio, cuatro de cada 10 familias ha perdido el empleo de manera temporal durante la pandemia del coronavirus y casi la mitad ha sufrido un recorte de sueldo.
La encuesta también indica que el 30% de los padres ha vivido situaciones de tensión o conflictos con sus hijos durante el confinamiento y que el 25% ha perdido los nervios en alguna ocasión, llegando a gritar o insultar al menor.

Así, Save the Children advierte de un posible aumento de la violencia contra la infancia durante el confinamiento y señala que el estado emocional y psicológico de los niños también se ha visto afectado en la emergencia.

1 de cada 6 menores están deprimidos

Aproximadamente 1 de cada 6 menores (17%) se siente deprimido todos o casi todos los días.
Por su parte, la infancia de hogares vulnerables es la que más miedo tiene al virus, más le cuesta dormir y más llora, lo que se une a una mayor tensión e incertidumbre en sus hogares.

El estudio también muestra que la calidad de la vivienda está condicionada por la situación socioeconómica de las familias.
El 6% de los padres encuestados decía que su casa tenía malas o muy malas condiciones para vivir.
Esta cifra es más del doble en el caso de los hogares vulnerables: un 15% de las familias con pocos recursos describía su casa como un espacio con malas o muy malas condiciones para pasar el confinamiento.

La falta de espacio o la poca intimidad, sumado a la inestabilidad económica, hacen que las familias vulnerables experimenten una convivencia más tensa que el resto de hogares, según denuncia la ONG.
Del mismo modo, la falta de recursos se traduce en una mayor dificultad para llevar una alimentación adecuada o hacer deporte durante el confinamiento.

La investigación de Save the Children también señala que la brecha educativa ha crecido en los últimos meses.
Desde que empezó el confinamiento, la infancia en pobreza tiene mayor riesgo de suspender, repetir curso o incluso dejar su educación.

«España ya tiene la tasa de abandono escolar más alta de la Unión Europea y corremos el riesgo de que muchos más niños y niñas se descuelguen por completo de la educación ahora que los centros educativos permanecen cerrados», ha apuntado Conde.

Según la encuesta, 7 de cada 10 padres y madres considera que sus hijos deberían tener más apoyo de los profesores, cifra que aumenta hasta 8 de cada 10 en el caso de las familias vulnerables.
En los casos de abandono, la falta de medios se presenta como el principal motivo por el que niños y niñas no continúan con la actividad académica.

En este sentido, más del 12% de las familias vulnerables encuestadas no tiene acceso a internet o no tiene buenas condiciones de conectividad, por lo que la infancia de hogares en pobreza tiene más dificultades para continuar con su educación mientras los colegios permanecen cerrados.

Sobre el tiempo que pasan los menores frente a la pantalla, la ONG destaca un dato preocupante: casi la mitad de los niños afirma que para divertirse durante el confinamiento juega de manera online con desconocidos, lo que les puede hacer más vulnerables a sufrir alguna forma de violencia online como el ciberacoso, la exposición involuntaria a material sexual o violento, o incluso grooming.

Por último, la encuesta también revela que la falta de paridad en el reparto de tareas domésticas tales como la limpieza se agudiza en los hogares vulnerables, donde las mujeres llevan todo el peso del hogar.
Sin embargo, en general hay mayor igualdad en el cuidado de los niños y las niñas, especialmente en las familias no vulnerables.

Tras conocer en qué situación se encuentran las familias en España, especialmente aquellas que sufren pobreza, Save the Children considera que se debe priorizar a estos hogares en la respuesta a la emergencia.

Campaña #QueNadieQuedeAtrás

En este contexto, la ONG ha lanzado la campaña #QueNadieQuedeAtrás en la que ha puesto una mascarilla en fotos de la infancia del presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez; el vicepresidente y líder de Podemos, Pablo Iglesias; el presidente del PP, Pablo Casado; o la líder de Cs, Inés Arrimadas.

El objetivo de la iniciativa es denunciar la desprotección de las familias en situación de pobreza y que los líderes políticos «se pongan en la piel de los niños y las niñas que están sufriendo las consecuencias» de la crisis derivada de la pandemia.

«¿Y si la infancia de Pedro Sánchez, Pablo Casado, Pablo Iglesias, Santiago Abascal o Inés Arrimadas hubiera estado marcada por la emergencia del coronavirus?», pregunta la ONG en el marco de esta campaña que ha lanzado para denunciar «la falta de compromiso político con las familias en situación de pobreza durante la emergencia».
A través de esta iniciativa, pide al Gobierno y a todos los partidos políticos que en los planes de respuesta haya medidas urgentes que protejan a quienes más lo necesitan.

Asimismo, la ONG ha grabado a diferentes niños y niñas en toda España para que puedan hacer llegar sus preocupaciones a los líderes políticos estatales y autonómicos.
Por ejemplo, Olivia, de 8 años, ha preguntado al presidente del Gobierno qué sucederá con su familia si sus padres pierden el trabajo.

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Fuente: ABC.es >> lea el artículo original