El mismo día que la misión del Fondo Monetario Internacional'>Fondo Monetario Internacional llegó al país para discutir el plan de sustentabilidad de la deuda, el ministro de Economía, Martín Guzmán, presentó sus lineamientos generales en el Congreso y se comprometió a iniciar un sendero hacia el equilibrio fiscal.
Su escenario más optimista plantea alcanzar ese objetivo recién en 2022 y lograr un superávit primario al año siguiente.
Además, reforzó la nueva táctica oficial de endurecimiento ante los acreedores extranjeros tras las trabas en el AF20 y anticipó que habrá una 'reestructuración profunda'.

Guzmán expuso y respondió preguntas de los legisladores durante casi dos horas en la Cámara Baja ante Diputados y Senadores del oficialismo y la oposición.
Sin delegados del FMI en el recinto y ante la atenta mirada de empresarios y dirigentes sindicales, a quienes se invitó para transmitir la imagen de un amplio apoyo político, recalcó varias veces el respaldo parlamentario en la aprobación de la Ley de Restauración de la Sustentabilidad de la Deuda Pública Externa.

Como anticipó BAE Negocios, el discurso no trajo proyecciones económicas concretas ya que el Gobierno no las dará hasta reestructurar los pasivos, sino que el principal dato a presentar fue el sendero hacia el equilibrio fiscal que el Ejecutivo considera sostenible en el marco de la crisis.
'En 2020, no es realista ni sostenible una reducción del déficit fiscal primario, no se está buscando eso.
Se apunta a equilibrar las cuentas pero tener espacio para políticas expansivas', remarcó el ministro.

 

Además, anunció 'tres escenarios sobre senderos fiscales y comercial' que pondrá en la mesa de negociación con los acreedores.
La sustentabilidad o no de estos datos, que haría verosímil para los acreedores el cumplimiento de la oferta que se publicará en marzo, es parte de lo que discutirán el Gobierno y los bonistas en el roadshow que iniciará la próxima semana.

Guzmán dijo que si se mantuviera la inercia actual, recién en 2026 se podría alcanzar el equilibrio fiscal y en 2030 podría haber un superávit primario de 0,3% del PBI.
Un segundo escenario 'realista' sería equilibrar las cuentas en 2023 y llegar a un saldo positivo de 0,6/0,8% 'unos años después'.
El tercero, el que buscará el Gobierno, implicaría revertir la reforma tributaria aprobada por durante el macrismo para recomponer los ingresos y una serie de políticas productivas que generen una recuperación económica del 2% anual y crecimiento de las exportaciones del 4,5/5% por año: así, habría equilibrio fiscal recién en 2022, en 2023 un 1% de superávit primario y en 2024, 1,2%.

El trasfondo al plan de sustentabilidad es la máxima albertista que resonó el recinto: 'Hay una voluntad firme de pagar la deuda, el problema es que no hay capacidad de hacerlo.
Para pagar Argentina tiene que crecer y para crecer se tiene que sacar de encima el peso de una deuda que asfixia'.

Endurecimiento

Si bien el ministro no dio detalles de la oferta oficial, anticipó que 'es necesario que haya una reestructuración de deuda profunda' y que, en ese marco, 'va a haber frustración por parte de los bonistas'.
En otras palabras, dejó entrever que, además de un amplio período de gracia, el Gobierno buscará un fuerte recorte en los cupones de intereses y, probablemente, una quita de capital.
También adelantó que no habrá un mejor tratamiento para la deuda bajo ley Nueva York porque 'cuidar a la ley argentina es fundamental para el desarrollo del mercado de capitales doméstico'.

Además, Guzmán reforzó el endurecimiento de su táctica de negociación.
El martes el reperfilamiento del AF20 ya sugirió un relativo apartamiento de las conversaciones market friendly.
Sostuvo que la oferta no será 'ni amigable ni agresiva, sino sostenible', pero cargó contra acreedores externos.

Dijo que los bonistas fueron corresponsables de la crisis por invertir en un modelo que fracasó y apuntó: 'Hay tenedores de deuda locales que están actuando de forma cooperativa.
Pero aquí hay mucho dinero en juego y hay gente que está jugando muy fuerte.
Para encaminar el proceso, todos vamos a tener que definir de qué lado estamos.
Nosotros ya lo hicimos: estamos del lado de la gente.
No vamos a permitir que fondos de inversión extranjeros marquen la pauta de la política macroeconómica'.

También responsabilizó al Fondo porque el megapréstamo stand by se utilizó para pagar deuda y financiar la fuga de capitales.
Aunque aseguró que la nueva gestión del organismo, liderada por Kristalina Georgieva, está trabajando 'de forma muy constructiva' y hay 'un creciente entendimiento mutuo'.
Su misión, encabezada por la número dos para la región, Julie Kozack, y el responsable del caso argentino, Luis Cubeddu, se quedará una semana en el país para discutir el plan del Ejecutivo.

Fuente: BAE Negocios >> lea el artículo original